Sxxi.net- Prensa CAR – Jaguar liberado por la CAR ya ha recorrido más de 590 km en libertad y se acerca a la frontera con Venezuela
• La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) entrega reporte positivo del monitoreo satelital del ejemplar a más de tres meses de su liberación.
• El monitoreo satelital evidencia desplazamientos saludables y comportamiento exploratorio del ejemplar a más de tres meses de su liberación
• De acuerdo con las coordenadas más recientes, el ejemplar se ha desplazado hacia zonas cercanas a la frontera con Venezuela.
#CuidemosJuntosElMedioAmbiente. Un total de 592 kilómetros recorridos y 51.000 hectáreas exploradas son algunos de los resultados que ha dejado el monitoreo satelital al jaguar (Panthera onca) liberado por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca – CAR, evidenciando una adaptación favorable del ejemplar a la vida silvestre.
Desde su liberación, que se llevó a cabo el 18 de octubre de 2025, y hasta la fecha (marzo de 2026), la CAR ha realizado seguimiento constante durante 109 días, período en el cual se han recibido 364 registros de ubicaciones georreferenciadas, con localizaciones GPS en promedio cada 7 horas y transmisiones cada 45 horas.
“Los datos obtenidos muestran que el jaguar presenta un comportamiento exploratorio propio de su proceso de establecimiento territorial. De acuerdo con las coordenadas más recientes, el ejemplar se ha desplazado hacia zonas cercanas a la frontera con Venezuela”, aseguró Alfred Ignacio Ballesteros, director de la CAR.
El seguimiento se realiza mediante un dispositivo de monitoreo satelital no invasivo que combina GPS de alta precisión y transmisión global vía red satelital, permitiendo obtener información continua sobre sus movimientos, uso del hábitat y patrones de comportamiento. Esta tecnología aporta información científica clave para la toma de decisiones en conservación.
Adicionalmente, cámaras trampa instaladas en el Resguardo de los Felinos registraron al jaguar el día de su liberación, y su presencia en campo fue confirmada posteriormente mediante huellas coincidentes con los datos del collar satelital.
Es importante destacar que el jaguar fue rescatado por la CAR y, tras un proceso integral de valoración clínica y comportamental, se confirmó que estaba en condiciones óptimas para regresar a la vida silvestre.
La liberación se realizó bajo criterios técnicos y científicos, priorizando su bienestar. Actualmente, la CAR mantiene el monitoreo satelital y las verificaciones en campo para evaluar su supervivencia y fortalecer la conservación de la especie en Colombia.
“Desde la CAR invitamos a la ciudadanía a contribuir a la protección de la fauna silvestre, reportando oportunamente cualquier avistamiento, situación de riesgo o tenencia ilegal de especies a través de la línea de atención de la entidad – 316 524 4031. La información de la comunidad es clave para fortalecer las acciones de conservación y garantizar la protección de la fauna del territorio”, precisó el director de la CAR.
Caracterización e Historia Biológica
1. Breve reseña del Jaguar Panthera onca Introducción
El jaguar (Panthera onca) es el felino más grande de América y el tercero más grande del mundo, superado únicamente por el tigre y el león. Su nombre proviene del vocablo tupi-guaraní ‘yaguaretê’, que significa ‘bestia que mata de un salto’. Es una especie emblemática de los ecosistemas neotropicales y ocupa un lugar central en la mitología y cosmovisión de numerosos pueblos indígenas de América Latina, desde los mayas y aztecas hasta las comunidades amazónicas.
Como depredador ápex, el jaguar desempeña un papel ecológico fundamental en la regulación de las poblaciones de presas y en el mantenimiento del equilibrio de los ecosistemas que habita. Su presencia es considerada un indicador de la salud ambiental de los bosques tropicales y subtropicales. A pesar de su importancia ecológica y cultural, el jaguar enfrenta serias amenazas derivadas de la pérdida y fragmentación de su hábitat, la persecución directa por parte de ganaderos y cazadores, y el tráfico ilegal de sus partes.
2. Taxonomía y Clasificación
La clasificación taxonómica del jaguar se ubica dentro del orden Carnivora, siendo uno de los cuatro grandes félidos capaces de rugir, gracias a su laringe modificada con un hueso hioides parcialmente osificado.
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Mammalia
Orden: Carnivora
Familia: Felidae
Género: Panthera
Especie: Panthera onca (Linnaeus, 1758)
Se han descrito hasta nueve subespecies históricamente, aunque los estudios genéticos modernos tienden a reducir ese número. Las poblaciones del norte (México y América Central) y del sur (América del Sur) presentan diferencias morfológicas y genéticas moderadas. No debe confundirse con el leopardo africano (Panthera pardus), al que se parece superficialmente pero con el que no comparte hábitat natural.
3. Descripción Morfológica
3.1. Tamaño y Peso
El jaguar es un animal robusto y musculoso. Los machos adultos pesan entre 56 y 96 kilogramos, aunque algunos individuos excepcionales del Pantanal brasileño han alcanzado los 120 kg. Las hembras son notablemente más pequeñas, pesando entre 36 y 60 kg. La longitud total del cuerpo (sin contar la cola) oscila entre 112 y 185 cm, y la cola mide entre 45 y 75 cm adicionales. La altura a la cruz es de aproximadamente 68 a 76 cm.
Existe una variación geográfica importante en el tamaño: los jaguares que habitan en América Central y México tienden a ser más pequeños que los de América del Sur, especialmente los del Pantanal, donde la abundancia de presas grandes favorece un mayor desarrollo corporal.

3.2. Pelaje y Coloración
El pelaje es corto y denso, de color amarillo-ocre a pardo-rojizo en la mayor parte del cuerpo, con una coloración más blanca o crema en el vientre, el interior de las patas y alrededor del hocico. La característica más llamativa del jaguar son sus rosetas: manchas negras circulares que rodean pequeñas agrupaciones de manchas internas más oscuras. Esta disposición lo distingue del leopardo, cuyas rosetas carecen de manchas internas.
Existe una variante melántica, popularmente conocida como ‘pantera negra’, en la que el fondo del pelaje es tan oscuro que las rosetas solo se distinguen a contraluz. El melanismo en el jaguar es causado por un alelo dominante del gen del receptor de melanocortina 1 (MC1R). Esta variante es más común en zonas de bosque denso y húmedo.
3.3. Cabeza y Dentición
La cabeza del jaguar es proporcionalmente grande y redondeada, con una mandíbula extremadamente poderosa. Posee 30 dientes, incluyendo caninos largos y afilados para sujetar presas, y carnasiales (molares modificados) para cortar carne. La mordida del jaguar es la más potente de todos los félidos, alcanzando hasta 1.500 psi (libras por pulgada cuadrada), lo que le permite perforar el cráneo de sus presas o romper caparazones de tortugas y corazas de cocodrilos.

4. Historia Evolutiva
El género Panthera divergió de los demás felinos hace aproximadamente 10,8 millones de años. Los ancestros del jaguar se originaron probablemente en Asia, desde donde se dispersaron hacia América del Norte a través del puente terrestre de Beringia durante el Pleistoceno, hace aproximadamente 1,5 a 2 millones de años.
El ancestro del jaguar moderno, Panthera gombaszoegensis, era una especie que habitó Europa y posiblemente Asia antes de que sus descendientes colonizaran América. En América del Norte, el jaguar convivió durante el Pleistoceno con otras grandes especies como el mamut lanudo, el bisonte gigante y el oso de cara corta. Tras las extinciones masivas del final del Pleistoceno (hace unos 10.000 años), el jaguar retrocedió hacia las regiones tropicales de América, donde persiste hasta hoy.
Estudios genéticos moleculares han mostrado que todas las poblaciones actuales de jaguar presentan una diversidad genética relativamente alta, sin señales claras de un cuello de botella reciente, lo que sugiere que la especie mantuvo poblaciones grandes durante la mayor parte del Holoceno. Sin embargo, la fragmentación reciente ha comenzado a reducir el flujo génico entre poblaciones.
5. Distribución Geográfica
Históricamente, el jaguar se distribuía desde el suroeste de los Estados Unidos (Arizona, Nuevo México, Texas) hasta el norte de Argentina y Uruguay. En la actualidad, su rango se ha reducido en aproximadamente un 50% con respecto a su distribución histórica. Ha sido extirpado de El Salvador, Uruguay y gran parte de los Estados Unidos.
Los núcleos de población más importantes se encuentran hoy en la Amazonia (Brasil, Perú, Colombia, Bolivia, Ecuador y Venezuela), el Pantanal (Brasil y Bolivia), la región del Gran Chaco y el Bosque Atlántico. México y América Central albergan poblaciones más pequeñas y fragmentadas. La cuenca amazónica constituye el refugio más seguro para la especie, con las densidades poblacionales más altas registradas.
En Colombia, el jaguar habita principalmente la región amazónica, la Orinoquia, el Chocó y algunas zonas del Caribe. Es considerado especie amenazada en el país y su protección es prioritaria dentro de las estrategias nacionales de conservación de la biodiversidad.
6. Hábitat y Ecología del Paisaje
El jaguar es una especie generalista en cuanto a hábitat, pero muestra preferencia por bosques tropicales y subtropicales húmedos, especialmente aquellos asociados a cuerpos de agua. También habita sabanas, bosques secos, manglares, pantanos y zonas semiáridas. Es un excelente nadador y se desplaza con facilidad entre ambientes acuáticos y terrestres.
Los territorios individuales son extensos y varían según el sexo, la disponibilidad de presas y la cobertura vegetal. Los machos pueden ocupar áreas de 25 a 150 km², mientras que las hembras suelen tener territorios de 10 a 40 km². En regiones con menor densidad de presas, como el Chaco, los territorios pueden ser considerablemente mayores. El jaguar marca su territorio con arañazos en los árboles, deposición de heces y orina, y vocalizaciones características.
7. Comportamiento y Dieta
7.1. Comportamiento General
El jaguar es un animal solitario y territorialista, excepto durante el período reproductivo. Es principalmente crepuscular y nocturno, aunque en áreas con baja presión humana puede ser activo durante el día. Es un depredador de emboscada: se acerca sigilosamente a sus presas antes de lanzar un ataque rápido y certero.
A diferencia de otros félidos, el jaguar mata a sus presas mediante una mordida directa en el cráneo o en la nuca, perforando el cerebro o la médula espinal. Esta técnica de caza, única entre los grandes felinos, le permite dominar presas que de otro modo serían difíciles de controlar. También es notable su habilidad para cazar en el agua, donde persigue caimanes, peces grandes y tortugas.
7.2. Dieta
El jaguar es un depredador oportunista con una dieta amplia que incluye más de 85 especies documentadas. Las principales presas incluyen capibaras, pecaríes, tapires, ciervos, caimanes, tortugas de agua dulce, anacondas y peces grandes. En zonas de borde con actividades humanas, puede predar sobre ganado bovino y equino, lo que genera conflictos con las comunidades rurales.
La composición de la dieta varía según la región, la estación del año y la disponibilidad de presas. En el Pantanal, los caimanes del pantanal (Caiman yacare) y los capibaras constituyen una parte importante de su alimentación. En la Amazonia, los pecaríes de collar y de labios blancos son presas frecuentes. Su poderosa dentición le permite consumir prácticamente la totalidad de las presas, incluyendo huesos y vísceras.
8. Reproducción y Ciclo de Vida
El jaguar no tiene una estación reproductiva definida, aunque se han observado picos de actividad en ciertas épocas del año según la región. El cortejo implica vocalizaciones frecuentes: el rugido del jaguar es un sonido profundo y repetitivo, similar a una tos ronca, que se usa tanto para atraer a las hembras como para advertir a otros machos.
La gestación dura entre 91 y 111 días (aproximadamente 3 meses y medio). Las camadas son generalmente de 1 a 4 crías, siendo 2 la media más común. Las crías nacen ciegas y con un peso de aproximadamente 700 a 900 gramos. La madre las cría sola en una guarida oculta entre la vegetación densa, troncos caídos o grietas rocosas.
Las crías abren los ojos hacia los 13 días y comienzan a consumir carne a los 10 semanas de edad. Permanecen con la madre entre 1,5 y 2 años, período durante el cual aprenden las técnicas de caza. Los machos alcanzan la madurez sexual aproximadamente a los 3 a 4 años, y las hembras entre los 2 y 3 años. En libertad, el jaguar puede vivir entre 12 y 15 años; en cautiverio ha alcanzado más de 20 años.
9. Estado de Conservación y Amenazas
9.1. Estado Global
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica al jaguar como especie ‘Vulnerable’ (VU) en su Lista Roja. Se estima que la población mundial total es inferior a 64.000 individuos maduros, aunque las cifras varían según las metodologías utilizadas. La tendencia poblacional es decreciente en la mayoría de las regiones, con algunas excepciones en áreas protegidas bien gestionadas.
9.2. Principales Amenazas
La deforestación y la conversión de hábitat para uso agropecuario constituyen la principal amenaza para la especie. La expansión de la frontera agrícola en la Amazonia, el Chaco y Centroamérica destruye y fragmenta el hábitat del jaguar, reduciendo su área de distribución y las conexiones entre poblaciones. La ganadería extensiva es particularmente problemática, pues no solo elimina el bosque sino que genera conflictos directos con el jaguar al predar sobre el ganado.
La caza de represalia por parte de ganaderos que pierden animales domésticos es una causa significativa de mortalidad en muchas regiones. El tráfico ilegal de pieles, garras, colmillos y otras partes del cuerpo también representa una amenaza creciente, especialmente vinculado a la demanda de mercados asiáticos. Las redes de tráfico ilegal de fauna silvestre utilizan al jaguar como sustituto del tigre asiático en mercados de medicina tradicional.
9.3. Estrategias de Conservación
La conservación del jaguar requiere un enfoque de paisaje que vaya más allá de las áreas protegidas individuales. La iniciativa ‘Corredor del Jaguar’, impulsada por organizaciones como Panthera y WWF, busca mantener y restaurar la conectividad entre las poblaciones a lo largo del rango de distribución de la especie. Este corredor se extiende desde México hasta Argentina y depende de la cooperación entre múltiples países.
En Colombia, la Estrategia Nacional para la Conservación del Jaguar contempla el fortalecimiento del sistema de áreas protegidas, la reducción del conflicto humano-fauna, el monitoreo de poblaciones mediante cámaras trampa y telemetría, y la educación ambiental en comunidades rurales. Los programas de compensación económica a ganaderos por pérdidas de ganado han demostrado ser eficaces para reducir la caza de represalia.
10. Importancia Cultural y Simbólica
El jaguar ocupa un lugar privilegiado en el imaginario cultural de los pueblos americanos. Para los mayas, el jaguar era el señor del inframundo y la oscuridad, asociado con la noche, la luna y los poderes sobrenaturales. Los gobernantes mayas adoptaban el nombre y los atributos del jaguar para legitimar su poder. En la cosmovisión azteca, el jaguar era el animal de Tezcatlipoca, deidad de la oscuridad y el espejo humeante, y los guerreros jaguar (ocelome) formaban una de las órdenes militares de elite del imperio.
En la Amazonia, numerosos grupos indígenas ven al jaguar como un ser chamánico, capaz de moverse entre el mundo humano y el espiritual. Los chamanes o ‘payés’ frecuentemente se transforman simbólicamente en jaguares durante los rituales con plantas sagradas. Esta relación profunda entre el jaguar y la espiritualidad indígena convierte al felino en un símbolo de la biodiversidad y del vínculo entre las culturas originarias y sus territorios.
11. Conclusiones
El jaguar es mucho más que una especie carismática o un ícono cultural: es un componente esencial de los ecosistemas neotropicales, cuya presencia garantiza el funcionamiento y la resiliencia de las comunidades biológicas que habita. Su conservación no puede entenderse de manera aislada, sino como parte integral de la protección de los grandes bloques de bosque tropical, de los ríos, humedales y sabanas que constituyen su hábitat.
El futuro del jaguar dependerá de la capacidad de la sociedad —en particular de los países de América Latina— para compatibilizar el desarrollo económico con la conservación de la naturaleza, para valorar los servicios ecosistémicos que proveen los bosques tropicales, y para reconocer en el jaguar no solo un depredador temible, sino el guardián de la diversidad de vida que sostiene al continente americano.
Referencias Bibliográficas
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Panthera / WWF (2018). Jaguar 2030 Conservation Roadmap for the Americas. Panthera, New York.
Payán, E. & Trujillo, F. (2006). El jaguar en Colombia: distribución y estado de conservación. Fundación Omacha / WWF Colombia.

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