
La felicidad es un concepto multidimensional, un fenómeno palpable que se fundamenta en el equilibrio bio-psico-social. Sxxi.net Psychology le enseña las herramientas clave para gestionar este deseable estado emocional.
La danza hormonal y la felicidad
El cerebro utiliza un conjunto de sustancias químicas a las que se denominan el cuarteto de la felicidad (dopamina, endorfinas, oxitocina, serotonina) para favorecer comportamientos que fomenten la supervivencia y el bienestar. Veamos su función.
Dopamina. Encargada de la motivación y la recompensa. Su liberación es mayor entre los 17 a 25 años. Se activa estableciendo y cumpliendo objetivos a corto plazo, celebrando logros. También consumiendo alimentos ricos en tirosina (carnes, pescados como el salmón, quesos curados, brócoli, aguacate champiñones, entre otros).
Endorfinas. Ofician como analgésicos naturales. Su función principal es enmascarar el dolor físico y generar sensaciones de ligereza y bienestar. La risa acciona las endorfinas; igualmente, hacer ejercicio, escuchar música, bailar, meditar, recibir y dar caricias y abrazos.
Oxitocina. Es la “hormona del vínculo”, esencial en la confianza y la conexión social. Reduce el estrés y calma el sistema nervioso. Se genera promoviendo interacciones sociales afectuosas, abrazos, masajes, manteniendo relaciones saludables, y en momentos de ocio.
Serotonina. Actúa como estabilizador del ánimo. Influye en la autoestima, la relajación y el ciclo del sueño. Niveles bajos de esta hormona suelen asociarse con estados de ánimo depresivos e insomnio. Se estimula con la exposición a la luz solar, ejercicio físico, ingiriendo alimentos ricos en triptófano (pavo, pollo, huevos, lácteos, verduras de hojas verdes, entre otros).
¿Un ser humano puede estar siempre feliz?
La respuesta es no. La vida está llena de incertidumbre, vicisitudes, altibajos, también es atravesada por otras emociones como la tristeza que es un estado adaptativo y natural de la condición humana.
¿La genética influye en sentir o no felicidad?
Se estima que la genética influye en un 40%, en la predisposición a distintos estados de ánimo, entre ellos la felicidad o infelicidad, pero el entorno, representado en experiencias de vida, prácticas personales, relaciones sociales, tiene una influencia mayor que asciende al 60%. Hallazgos aportados por la Epigenética permiten concluir que sostener estados emocionales positivos pueden modificar la expresión de nuestros genes y promover la longevidad.
¿Qué dicen los estudios?
Una investigación realizada por el psicólogo Richard Davinson de la Universidad de Wisconsin con monjes budistas demostró que la meditación aumenta la actividad de la corteza prefrontal izquierda, área vinculada con el entusiasmo y las emociones positivas.
Otro hallazgo sobre la felicidad
Según un estudio de más de 80 años realizado por la Universidad de Harvard, las relaciones humanas cercanas y estables, son quizás, el factor más determinante para alcanzar la felicidad. Las conexiones de calidad activan nuestras redes cerebrales de placer y funcionan como un escudo protector contra el deterioro cognitivo y el estrés.
En conclusión
Aunque tenemos una base biológica que es un punto de partida, el cerebro se puede entrenar y moldear; a esta cualidad se le denomina plasticidad cerebral. De ahí que, cultivar la gratitud, fortalecer nuestros vínculos afectivos y buscar un propósito de vida son recomendaciones que hacen los especialistas para alcanzar una vida plena, con buena salud y feliz.
“La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos” Marco Aurelio
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