Declaración Política de Apoyo a Iván Cepeda Castro
La Cuarta Revolución es la Revolución Ecológica
I. Ecosociedad: Quiénes Somos
Ecosociedad es una comunidad de pensamiento, acción y vida que nace de la convicción de que el futuro no se hereda sino que se construye. Somos mujeres y hombres, jóvenes y adultos mayores, familias y colectivos, comunidades urbanas y rurales, que compartimos la certeza de que la transformación más profunda de la historia no vendrá de las élites ni de los grandes capitales, sino de cada persona que decide participar, de cada familia que decide organizarse, de cada sociedad que decide despertar.
Nuestra propuesta central es que, en el caso de Colombia el Pacto Histórico, con Iván Cepeda como presidente iniciemos la Revolución Revolución Ética, Social y Económica y Política y Democrática y con ellas la Revolución Ecológica que coincide con la Cuarta Revolución —después de la agrícola, la industrial y la digital— o sea la Revolución Ecológica: una transformación civilizatoria que ponga la vida en el centro de todo proyecto político, económico y cultural. Creemos que esta revolución no es una utopía lejana sino una necesidad urgente, y que Colombia, con su biodiversidad incomparable, su riqueza hídrica y su pueblo resiliente, puede ser su epicentro mundial.
II. Por Qué Apoyamos a Iván Cepeda – Candidato del Pacto Histórico
Desde Ecosociedad declaramos nuestro apoyo a la candidatura presidencial de Iván Cepeda Castro por el Pacto Histórico, no como un acto de adhesión ciega a un partido ni como resignación a lo disponible, sino como una elección consciente, informada y esperanzadora. Apoyamos a Cepeda porque en su historia personal, en su trayectoria pública y en su programa de gobierno encontramos los valores y las visiones que corresponden al tiempo que vivimos y al país que queremos construir.
Cepeda ha pagado el precio más alto que puede pagar un ser humano por sus convicciones: creció sin su padre, asesinado por defender la justicia; vivió en el exilio por denunciar la verdad; y regresó a Colombia no para vengarse sino para construir. En él no vemos al político de carrera ni al oportunista electoral. Vemos a un hombre que ha convertido el dolor en propósito y el miedo en valentía. Esa integridad es, para nosotros, la primera condición del liderazgo que Colombia necesita.
III. La Esperanza como Categoría Política
En Ecosociedad rechazamos la narrativa de la desesperanza. Sabemos que Colombia ha sufrido décadas de guerra, desigualdad e impunidad. Pero sabemos también que el pesimismo es el lujo de quienes no tienen nada que ganar y la trampa de quienes quieren que todo siga igual. La esperanza que proponemos no es ingenua: es una esperanza activa, organizada, tejida en cada vereda, en cada barrio, en cada hogar donde alguien decide dejar de ser espectador y convertirse en protagonista.
El programa de Cepeda, que es la continuidad del proyecto del Pacto Histórico —»El Poder de la Verdad»— nos convoca a esa esperanza concreta. No promete paraísos imposibles. Propone transformaciones reales, financiadas, territoriales, participativas. Propone que Colombia deje de ser un país que extrae y destruye para convertirse en un país que cuida y produce. Propone que la riqueza natural del país sea el fundamento de una nueva economía, no el pretexto para el saqueo de las multinacionales. Esa visión nos interpela directamente como Ecosociedad.

IV. La Revolución Ecológica: Sujeto, Familia y Sociedad
La Revolución Ecológica que proclamamos no es solo ambiental en sentido técnico. Es una revolución de valores, de relaciones, de modos de ser y de estar en el mundo. Implica tres dimensiones inseparables:
El Sujeto Ecológico
La Revolución Ecológica comienza en cada persona. El sujeto ecológico es aquel que entiende que no está separado de la naturaleza sino que es parte de ella; que reconoce en el agua no un recurso sino un derecho; que consume de manera consciente; que cuida el suelo como herencia de sus hijos; que rechaza la lógica del descarte y abraza la del cuidado. Construir sujetos ecológicos es la tarea más profunda de la educación, la cultura y la política. Iván Cepeda, desde el Pacto Histórico, con su propuesta de una revolución ética que trascienda la corrupción y reconstruya la moral pública, apunta precisamente a ese horizonte: el ciudadano que no solo vota sino que cuida, que no solo denuncia sino que propone, que no solo sobrevive sino que transforma.
Desde Ecosociedad invitamos a cada colombiana y colombiano a reconocerse como ese sujeto. No esperamos a que el cambio venga de arriba. Creemos que el cambio comienza cuando cada uno decide que su vida cotidiana es un acto político, que sus decisiones de consumo, movilidad, alimentación y organización son elecciones civilizatorias. Votar por Cepeda, por el Pacto Histórico es un acto de coherencia de ese sujeto que ya existe y que clama por un Estado a su altura, que se inició con la presidencia de Gustavo Petro.
La Familia Ecosocial
La familia es el primer ecosistema. Es el lugar donde aprendemos —o donde debemos aprender— a cuidar, a compartir, a resolver conflictos sin violencia, a respetar la diferencia, a sembrar para el futuro. La crisis ecológica y la crisis social tienen una raíz común: hemos roto los lazos de cuidado mutuo que hacen posible la vida. La familia ecosocial que proponemos desde Ecosociedad no es el modelo único y excluyente que la derecha moralista defiende, sino la comunidad afectiva primaria —en sus múltiples formas— donde se aprende a vivir en relación con los demás y con el mundo natural.
El programa 2026-2030 reconoce a las mujeres como guardianas del agua y de la tierra. Es una afirmación profunda: reconoce que quienes han sostenido la vida, quienes han cuidado los ríos y los cultivos, quienes han educado a las nuevas generaciones en medio de la violencia y el abandono estatal, son las mujeres de Colombia. Apoyar a Cepeda y Aida Quilcue es apoyar también el reconocimiento de ese trabajo invisible que sostiene el mundo. Es construir familias donde el cuidado no sea una carga de género sino una responsabilidad compartida y una vocación colectiva.
La Sociedad Ecosocial
La Revolución Ecológica requiere una sociedad reorganizada. Una sociedad que no mida su progreso por el PIB sino por el bienestar de sus comunidades; que no sacrifique sus ríos y montañas en el altar del extractivismo; que entienda que la biodiversidad no es un obstáculo al desarrollo sino su condición de posibilidad. Colombia tiene el privilegio único de albergar una de las mayores biodiversidades del planeta. Ese privilegio puede convertirse en la base de un modelo económico nuevo: turismo ecológico, bioeconomía, agroecología, energías limpias, conocimiento tradicional, soberanía alimentaria.
La propuesta del Pacto Histórico y de la continuidad del Gobierno del Cambio de transitar del modelo extractivista a una economía productiva basada en el respeto a la naturaleza no es una propuesta anti-desarrollo. Es la propuesta del único desarrollo posible en el siglo XXI. Los países que sigan apostando al carbón, al petróleo y a la minería devastadora están condenados a la crisis. Los países que apuesten por la vida, por el agua, por los ecosistemas, serán las potencias del futuro. Que Colombia lidere esa transición es la apuesta que hace el Pacto Histórico con Cepeda como presidente. Es también la apuesta que hacemos desde Ecosociedad.
V. La Cuarta Revolución: Cada Uno y Todos
Las tres grandes revoluciones históricas —la agrícola, la industrial y la digital— cambiaron el mundo pero no cambiaron suficientemente la relación de la humanidad con la naturaleza. Al contrario: cada revolución productiva ha acelerado la extracción, la contaminación y el calentamiento global. La Cuarta Revolución tiene que ser diferente en su raíz: no puede ser una revolución que extraiga más, sino una revolución que cuide más. No puede ser impulsada solo por el capital o la tecnología, sino por la conciencia, la organización y la participación de cada persona y de todos como comunidad.
Por eso desde Ecosociedad planteamos que la Revolución Ecológica no es un evento que ocurre en las cumbres climáticas ni en los decretos presidenciales. Ocurre cuando una comunidad decide proteger su páramo. Ocurre cuando una familia decide compostar sus residuos. Ocurre cuando un joven decide estudiar agroecología. Ocurre cuando una mujer rural defiende su territorio ante una multinacional minera. Ocurre cuando un ciudadano vota por quien defiende la vida sobre las ganancias.
Iván Cepeda ha entendido que el cambio verdadero, como dice el programa de gobierno del Pacto Histórico, «no es obra de un gobierno aislado ni de un liderazgo individual. El cambio es una construcción histórica del pueblo colombiano». Esa convicción nos une. La Revolución Ecológica no puede ser solo la política de un gobierno: tiene que ser el proyecto de una sociedad entera. Y esa sociedad se construye de abajo hacia arriba, de cada uno hacia todos, de la familia al barrio, del barrio al municipio, del municipio a la nación.
VI. Oportunidades para Construir Juntos
Votar por Iván Cepeda el 31 de mayo de 2026 es una oportunidad histórica. Es la oportunidad de elegir un presidente que viene del dolor del pueblo y que ha convertido ese dolor en compromiso; que ha dedicado su vida a las víctimas y que propone que las víctimas sean también sujetos de futuro; que ha comprendido que sin paz no hay ecología, y que sin ecología no hay paz ni prosperidad posibles.
Pero más allá del voto, desde Ecosociedad convocamos a aprovechar este momento electoral como una oportunidad de organización, de formación y de compromiso duradero. Que cada familia que simpatice con estas ideas organice una conversación en su barrio. Que cada joven que sueñe con un país diferente se inscriba como testigo electoral y ayude a cuidar los votos. Que cada líder comunitario conecte la propuesta ecológica con las realidades de su territorio. Que cada persona que entienda que la crisis climática no es un problema de científicos sino de ciudadanos, use su voz, su voto y su acción para hacer de Colombia la potencia mundial de la vida que merecemos ser.
Colombia tiene ante sí una bifurcación. Un camino lleva al pasado: más extractivismo, más corrupción, más inequidad, más violencia contra líderes sociales y defensores ambientales. El otro camino lleva al futuro: la Revolución Ecológica, la economía del cuidado, la paz y la felicidad como camino, la participación ciudadana, la dignidad de las víctimas, el agua como derecho, la Amazonia y Colombia toda como patrimonio vivo de la humanidad.
Desde Ecosociedad, con esperanza organizada y acción colectiva,
convocamos a votar por Iván Cepeda Castro el 31 de mayo de 2026.
La Cuarta Revolución es la Revolución Ecológica.
Y la construimos entre cada uno y todos.
Bogotá, mayo de 2026
ECOSOCIEDAD — Colombia Eco-País. – Darío Salazar – Lider ideológico.

Versión en Inglés
Ecosociedad Endorses the Fourth: The Ecological Revolution
Political Declaration of Support for Iván Cepeda Castro
The Fourth Revolution is the Ecological Revolution
I. Ecosociedad: Who We Are
Ecosociedad is a community of thought, action, and praxis born from the conviction that the future is not inherited but actively constructed. We are women and men, youth and elders, families and collectives, urban and rural communities, bound by the certainty that history’s deepest transformation will not stem from elites or global capital, but from every individual who chooses to participate, every family that decides to organize, and every society that chooses to awaken.
Our core proposal dictates that in the case of Colombia, under the Pacto Histórico and with Iván Cepeda as President, we must initiate an Ethical, Social, Economic, Political, and Democratic Revolution. Intersecting with these is the Ecological Revolution, which constitutes the true Fourth Revolution—succeeding the agricultural, industrial, and digital eras. This is a civilizational transformation that places life at the core of every political, economic, and cultural paradigm. We believe this revolution is not a distant utopia but an urgent necessity, and that Colombia, with its unparalleled biodiversity, hydrological wealth, and resilient populace, can become its global epicenter.
II. Why We Support Iván Cepeda – Candidate of the Pacto Histórico
From Ecosociedad, we declare our endorsement of Iván Cepeda Castro’s presidential candidacy under the Pacto Histórico. This is not an act of blind partisan adherence or a resignation to the status quo, but a conscious, informed, and hopeful choice. We support Cepeda because his personal history, public trajectory, and government program embody the values and visions required for our current epoch and the country we aspire to build.
Cepeda has paid the highest price a human being can pay for his convictions: he grew up without his father, who was assassinated for defending justice; he endured exile for exposing the truth; and he returned to Colombia not to seek retribution, but to build peace. In him, we do not see a career politician or an electoral opportunist. We see a leader who has transmuted grief into purpose and fear into courage. For us, this integrity is the fundamental prerequisite for the leadership Colombia demands.
III. Hope as a Political Category
At Ecosociedad, we reject the narrative of despair. We acknowledge that Colombia has endured decades of war, systemic inequality, and impunity. However, we also know that pessimism is a luxury reserved for those with nothing to gain, and a trap designed by those who wish for everything to remain unchanged. The hope we propose is not naive: it is an active, organized hope, woven in every village (vereda), neighborhood, and household where someone decides to cease being a mere spectator and become a protagonist.
Cepeda’s platform—«El Poder de la Verdad» (The Power of Truth)— summons us to this concrete hope. It does not promise impossible paradises. Instead, it proposes real, financed, territorial, and participatory structural reforms. It proposes that Colombia transition from an extractive, destructive state into a nation that nurtures and produces. It mandates that the country’s natural wealth serve as the foundation for a new economy, rather than a pretext for transnational corporate plunder. This vision resonates directly with the mission of Ecosociedad.
IV. The Ecological Revolution: Subject, Family, and Society
The Ecological Revolution we proclaim is not merely environmental in a technical sense. It is a revolution of values, relations, and modes of existence in the world. It encompasses three inseparable dimensions:
The Ecological Subject
The Ecological Revolution begins at the individual level. The ecological subject is one who understands that humanity is not separate from nature, but an intrinsic part of it; who recognizes water not as a commodity but as a fundamental right; who practices conscious consumption; who stewards the soil as an inheritance for future generations; and who rejects the logic of disposability to embrace the paradigm of care. Cultivating ecological citizenship is the deepest task of education, culture, and politics. Iván Cepeda, through his proposal for an ethical revolution that transcends corruption and reconstructs public morality, points precisely toward this horizon: a citizen who does not merely cast a ballot but actively protects, who does not just denounce but proposes, and who does not simply survive but transforms.
Ecosociedad invites every Colombian to recognize themselves as this subject. We do not wait for structural change to descend from the top down. We believe transformation begins when individuals decide that their daily life is a political act—that their choices regarding consumption, mobility, nutrition, and organization are civilizational decisions. Voting for Cepeda is an act of coherence for a subject that already exists and demands a State that meets its standard.
The Ecosocial Family
The family is the foundational ecosystem. It is the locus where we learn—or ought to learn—to care, share, resolve conflicts non-violently, respect pluralism, and sow for the future. The ecological crisis and the social crisis share a common root: the breakdown of the bonds of mutual care that sustain life. The ecosocial family proposed by Ecosociedad is not the exclusionary, monolithic model defended by the moralist right, but rather the primary affectionate community—in all its diverse forms—where individuals learn to coexist with others and the natural world.
Cepeda’s platform explicitly recognizes women as the guardians of water and territory. This is a profound recognition: it acknowledges that those who have sustained life, protected rivers and crops, and educated new generations amidst state abandonment and systemic violence are the women of Colombia. Supporting Cepeda means backing the institutional recognition of this invisible labor that sustains the world. It means building families where care is not a gendered burden, but a shared responsibility and a collective vocation.
The Ecosocial Society
The Ecological Revolution requires a structural reorganization of society. It demands a society that measures progress not through GDP, but through the well-being of its communities; a society that refuses to sacrifice its rivers and mountains on the altar of extractivism; and one that understands biodiversity not as an obstacle to development, but as its very prerequisite. Colombia possesses the unique privilege of hosting one of the greatest concentrations of biodiversity on the planet. This privilege must become the foundation of a new economic model: eco-tourism, the bioeconomy, agroecology, clean energy, traditional knowledge systems, and food sovereignty.
Cepeda’s proposal to transition from an extractivist model to a productive economy rooted in ecological respect is not an anti-development stance. It is the only viable model of development for the 21st century. Nations that continue to rely on coal, oil, and predatory mining are condemned to systemic crisis. Conversely, nations that invest in life, water, and ecosystems will be the superpowers of the future. For Colombia to lead this transition is the bet Cepeda is making. It is the exact same bet we make at Ecosociedad.
V. The Fourth Revolution: Each and All
The three great historical revolutions—agricultural, industrial, and digital—transformed production but failed to fundamentally alter humanity’s relationship with nature. On the contrary, each productive revolution accelerated extraction, pollution, and global warming. The Fourth Revolution must be radically different at its root: it cannot be a revolution driven to extract more, but rather to protect more. It cannot be driven solely by capital or technology, but by the consciousness, organization, and participation of every individual and the community as a whole.
Hence, Ecosociedad posits that the Ecological Revolution is not an event confined to climate summits or presidential decrees. It occurs when a community mobilizes to protect its highlands (páramos). It occurs when a family decides to compost its waste. It occurs when a young person chooses to study agroecology. It occurs when a rural woman defends her territory against a transnational mining corporation. And it occurs when a citizen votes for a candidate who prioritizes life over profit.
Iván Cepeda understands that genuine transformation, as stated in the Pacto Histórico government platform, «is not the work of an isolated administration or an individual leadership. Change is a historical construction of the Colombian people.» This conviction unites us. The Ecological Revolution cannot merely be the policy of an administration; it must be the project of an entire society. And that society is built from the ground up, from the individual to the collective, from the family to the neighborhood, from the municipality to the nation.
VI. Opportunities for Collective Construction
Voting for Iván Cepeda on May 31, 2026, is a historic opportunity. It is the chance to elect a president who emerges from the struggles of the people and has transformed that pain into commitment; a leader who has dedicated his life to victims and proposes that they become the subjects of our future. He understands that without peace there is no ecology, and without ecology, neither peace nor prosperity is attainable.
Beyond the ballot, Ecosociedad calls on citizens to leverage this electoral juncture as an opportunity for grassroots organization, political education, and long-term commitment. Let every family aligned with these principles host a dialogue within their neighborhood. Let every young person who dreams of a redefined nation register as an electoral witness to safeguard the democratic process. Let every community leader anchor this ecological proposal to the material realities of their territory. Let every person who understands that the climate crisis is not a dilemma for scientists, but a duty for citizens, use their voice, vote, and action to make Colombia the global powerhouse of life (potencia mundial de la vida) we deserve to be.
Colombia stands at a critical juncture. One path leads to the past: intensified extractivism, corruption, systemic inequality, and violence against social leaders and environmental defenders. The other path leads to the future: the Ecological Revolution, the care economy, peace and happiness as our path forward, robust citizen participation, the dignity of victims, water as a fundamental human right, and the preservation of the Amazon and all of Colombia as a living heritage for humanity.
From Ecosociedad, with organized hope and collective action, we call upon the citizens to vote for Iván Cepeda Castro on May 31, 2026.
The Fourth Revolution is the Ecological Revolution. And we build it together—each and all.
Bogotá, May 2026 ECOSOCIEDAD — Colombia Eco-País. Darío Salazar – Ideological Leader.
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