De la vulnerabilidad a la resiliencia: Un llamado a proteger el presente de nuestra juventud

"A ti, joven: no permitas que otros definan tu destino en la confrontación. Estudia, crea redes de apoyo y haz de tu vida una historia de éxito." Foto: Vitaly-Gariev-scaled
Ana Patricia Cerón Guerrero – Psicóloga – Fundación S-XXI revistasxxi@gmail.com

Como profesional de la psicología, he dedicado años a observar y acompañar el desarrollo de niños, niñas y jóvenes en nuestro país. Hoy, ante el panorama de incertidumbre y dolor que inunda las redes sociales, expresado por ellas y ellos, tras el proceso electoral, siento la necesidad imperiosa de alzar la voz por aquellos que son el corazón de nuestra sociedad.

La responsabilidad de los adultos y el peso de las decisiones

Es fundamental entender que los errores o las decisiones políticas de las generaciones mayores no pueden ser saldados con el bienestar, la vida y la integridad de los jóvenes. Hemos visto imágenes desgarradoras de jóvenes sumidos en la angustia por el temor a que los abuelos puedan perder subsidios, a que se les niegue el acceso a la educación pública, por la pérdida de tranquilidad, o la afectación de la estabilidad ambiental de sus territorios con las anunciadas prácticas de fracking.

Sin embargo, desde una perspectiva ética y psicológica, no es responsabilidad de la juventud «salvar la patria» de las consecuencias de votos ajenos, depositados en su mayoría por adultos y personas mayores. Por tanto, hago un llamado a la conciencia de los adultos en Colombia: quienes han tomado las decisiones deben asumir plenamente la responsabilidad y las consecuencias de sus actos.

No podemos permitir que hijas e hijos, estudiantes universitarios y jóvenes en etapas de alta vulnerabilidad emocional, se conviertan en «carne de cañón» en las calles. La historia reciente nos ha dejado cicatrices profundas —jóvenes que perdieron la vida, con lesiones permanentes o que perdieron la libertad— mientras adultos indolentes, que no conocen la necesidad, los tildan de vagos y delincuentes.

Es momento de que madres y padres, pero especialmente los hombres de este país, que abandonan a sus hijas e hijos sin el más mínimo asomo de consciencia, asuman su rol amoroso y protector.

Un decálogo para la resiliencia y el proyecto de vida

Mi amor por los jóvenes me impulsa a proponerles un camino distinto: la resistencia a través del crecimiento personal. Ante la incertidumbre, la respuesta más potente es la construcción de un proyecto de vida sólido basado en las siguientes propuestas que espero resuenen en sus mentes brillantes:

  1. Excelencia académica: El conocimiento es la herramienta de liberación más poderosa, ya sea que estudien en la universidad, el SENA o plataformas virtuales. Aprovechen esta experiencia al máximo.

  2. Solidaridad productiva: Insto a los jóvenes a organizarse en cooperativas, otras formas de asociación solidaria o empresas familiares, inyectando creatividad digital y visión innovadora a los saberes de sus padres. En Colombia hay muchos ejemplos de empresas que salieron adelante con la participación y visión de las y los jóvenes.

  3. Aprovechamiento institucional: Deben vincularse a las ofertas de fortalecimiento de alcaldías y entes gubernamentales para profesionalizar sus emprendimientos y recibir fortalecimientos o dotaciones.

  4. Dominio tecnológico: Es vital trascender el uso pasivo de las redes sociales y especializarse en Inteligencia Artificial para potenciar su competitividad laboral.

  5. Cultivo del talento: La música, el arte y el deporte no son solo pasatiempos, pueden convertirse en rutas hacia la construcción de un proyecto de vida exitoso y en reconocimiento nacional e internacional.

  6. Visión global: El estudio de idiomas y la creación de alianzas con jóvenes de otros países permitirán un intercambio de experiencias que trascienda fronteras y los lleve al siguiente nivel.

  7. Armonía familiar: El fortalecimiento de los vínculos afectivos y el respeto mutuo en el hogar son la base de la estabilidad emocional. Cultiven y cuiden esta relación.

Un frente común por las y los jóvenes de Colombia

Como sociedad, nuestra postura debe ser clara: proteger, cuidar y tratar con amor y respeto a nuestra juventud, proveyéndoles los recursos para que alcancen sus sueños.

El Gobierno tiene la obligación de escuchar sus demandas con dignidad y justicia; la empresa privada debe invertir en sus iniciativas; y la comunidad en general debe formar un frente común para evitar que nuestros jóvenes se conviertan en exiliados de su propia tierra o migrantes maltratados por falta de oportunidades.

A ti, joven: no permitas que otros definan tu destino en la confrontación. Estudia, crea redes de apoyo y haz de tu vida una historia de éxito. Tu integridad y tu calidad de vida son el mejor aporte que puedes hacerle al desarrollo de Colombia. Tu futuro no es una moneda de cambio; es un tesoro que debemos proteger entre todos.

 

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