“Soy desobediente civil por naturaleza” Clara López Obregón

Clara López Obregón excandidata a la Presidencia de Colombia.

¿Usted qué opina? Entrevista de Santel Televisión, Canal Salud y Portal Sxxi.net

Sxxi.net, presenta esta histórica conversación con la excandidata presidencial y exalcaldesa de Bogotá, en la que habló sobre su vida personal, social y política. Con ella Jorge Caicedo, Fidel Juez y Dario Salazar.

covid -19

La pandemia dejó al desnudo la total inoperancia del sistema de salud de la Ley 100, que es un sistema para privatizar los servicios curativos de la salud. Pero esa no es la salud. La salud pública debe ser un bien compartido que parte de la prevención de la enfermedad y mantener a la gente saludable, y no solamente de curarla, si tiene la plata cuando se enferma. El sistema de la Ley 100, se montó a partir del negocio de las aseguradoras de las EPS, para generar una línea de negocios curando enfermedades, haciendo operaciones y demás,  y resultó ineficaz para afrontar la pandemia.

Infortunadamente el Gobierno de Peñalosa (en Bogotá) desbarató el sistema de Salud a su Hogar, que se había montado desde el Gobierno de Lucho Garzón, y que se fue fortaleciendo y ampliando en el Gobierno de Samuel Moreno, el mío y el de Gustavo Petro, hasta llegar a cubrir el 60% de la población; el objetivo es cubrir el 100%. ¿Con qué?  con una salud preventiva, de casa en casa, de hogar en hogar, con equipos que mantienen a la gente saludable, no que la curan solamente en la enfermedad. Ese sistema lo tiene Vietnam, y es el país que tiene menos muertos en el mundo, aunque tiene contagios como los demás, porque tiene un sistema de prevención. Pero aquí nos quedamos solo con los hospitales, y así, no se puede afrontar una pandemia.

En el 2011 se dio una movilización muy grande de las batas blancas, con médicos, estudiantes de medicina, enfermería, todas las disciplinas de la salud; se presentó un proyecto para reestructurar la Ley 100 y para establecer la salud como un derecho constitucional. Algo se aprobó, y hoy, la salud es un derecho fundamental, y la Ley ordenó a todas las EPS que hicieran atención primaria en salud; pero dentro de la estructura de la Ley 100 eso no opera.

Hoy, en la pandemia, han encontrado que en una familia de cinco miembros hay tres EPS, por tanto, tienen que coordinar las tres, para los cinco exámenes de laboratorio, para hacer el aislamiento preventivo; absolutamente inoperante para afrontar la pandemia. Necesitamos reestructurar la Ley 100 para tener un sistema de salud pública, no quiero decir que tengamos que prestar todos los servicios privados.  Hay clínicas privadas o de ONGs, y profesionales, que ejercen bien; pero lo que se debe acabar con las EPS, es una intermediación cara, que no sirve para nada. El Estado debe recaudar las cuotas del servicio de salud, porque eso sí tuvo la Ley 100, como financiarla, con la gente aportando cada cual, de acuerdo a su capacidad, y el Estado agenciando la repartición de esos recursos a las secretarías de salud departamentales y municipales, para hacer salud pública seria y, desde luego, para que los hospitales públicos puedan atender a la población subsidiada.

Historia política

De mi niñez recuerdo levemente a Alfonso López Pumarejo, porque era muy pequeña cuando él falleció. Recuerdo la marcha fúnebre que lo trajo del aeropuerto El Dorado, por la Calle 26, y subió por la Avenida Jiménez para llevarlo al Capitolio Nacional a cámara ardiente. Estuve en todo ese proceso, y una cosa me afectó profundamente: la cantidad de gente humilde que lloraba y le expresaba reconocimiento y cariño, a una persona que debieron haber conocido de oídas, porque en esa época, no había televisión para que le conocieran la cara. Él era una esperanza de redención de los de abajo, que viven hoy, y vivían entonces, una situación demasiado dura.

Aquí nos retrotraernos a la época feudal; aquí con la independencia se cambió la encomienda de los españoles por la hacienda de los criollos, pero todos esos jefes se metieron en los zapatos de los españoles y no cambiaron prácticamente nada; cambiaron el sistema político para ellos manejar las riendas, pero no el sistema económico.

Y  tengo otro pariente más revolucionario que López Pumarejo, se llamaba Ambrosio López, fundador de las Sociedades Democráticas a mediados del siglo XIX. Era hijo de un sastre, y organizó a los artesanos que apoyaron el golpe de José María Melo contra los radicales del Siglo XIX, que abrieron las puertas de las importaciones y acabaron con la naciente industria nacional de Santanderes, Boyacá, Cundinamarca y Bogotá. Ellos se organizaron en las Sociedades Democráticas de Artesanos, y cuando les fracasó el golpe de Melo, los exiliaron a todos al Chagres (Fortificación de San Lorenzo), en la construcción del canal de Panamá, y a todos los mataron porque se contagiaron de fiebre amarilla.

Recuerdo que cuando llegué de la Universidad,  con mi padre cogimos una carta de Ambrosio López, y decía que él, en su escudo de armas, no pondría lo que ponen esos nobles criollos, plumajes y flores de Liz que se inventan, y unos abolengos que no tienen, sino que le pondría los símbolos de su familia, que era la múcura donde hacían la chicha, el dedal y la aguja del sastre, que era su padre. Él no tuvo una buena educación, quiso educar a sus hijos, tuvo penurias; vivió entonces lo que nos ha pasado a lo largo de la historia, lo que les pasa a las familias que suben y bajan.

Creo que una etapa descollante en la vida nacional son los años 30 (del Siglo XX), cuando cambió el signo que gobernaba al país, del gobierno de los conservadores que venía de una hegemonía, larga, autoritaria, fincada en la iglesia como poder secular, no como poder espiritual, como poder político que ponía y quitaba presidentes, para liberar al Estado de los confesionalismos, tanto religiosos como políticos. López Pumarejo hizo campaña, y en la Plaza de Bolívar compartía tribuna con los fundadores del Partido Comunista en el año 1930. López Pumarejo decía que la democracia se trataba de reunir las mayorías para hacer gobierno, y que, si los comunistas llegaban a ganar, está bien, pero por ahora, él era el que estaba gobernando, y él tenía la idea de generar las condiciones para el desarrollo nacional que partía de una reforma agraria en el campo de Colombia.

Esa reforma agraria de la Ley 200 del año 36, no se ha hecho. Se trató de hacer la Ley 135 de 1961, más profunda y más compleja, pero tampoco Alberto Lleras la pudo hacer, y eso acabó en el frente Nacional, en el triste pacto de Chicoral (1973), que suscribió Misael Pastrana Borrero con los grandes terratenientes de este país para no tocar las grandes haciendas, que no son productivas; porque nadie tiene nada contra la tierra que produce, que cumple su función social; pero eso de acaparar tierras para volverlas alcancías, y no permitir que el campesino pueda trabajar la tierra, eso es, incluso, desde la teoría de la iglesia, pecado, porque San Tomas y San Agustín plantean que  Dios hizo la tierra para el disfrute y bienestar humano.  

Entonces, ese es el problema central, por eso, no hemos podido avanzar. No hay un solo país que no haya arrancado su desarrollo serio sin hacer una reforma agraria. Claro, que de pronto, a nosotros se nos pasó la época, porque ya vamos hacia la cuarta revolución industrial; pero la hizo Japón, Taiwán, Corea; Estados Unidos lo hizo de otra manera, despojó a los indígenas y todo ese Oeste se le entregó a la gente.

Sin repartir es difícil crecer, porque el acaparamiento de la riqueza, de la propiedad, del capital, en pocas manos, condena como en Colombia, a la mitad de la gente a ser informal. ¿Qué es ser informal?, estar excluido del sistema económico, de la sociedad, de la política, del bienestar, del acceso a la salud. ¿Qué campesino excluido del régimen subsidiado de salud tiene acceso a la salud?, si es que allá no hay quien preste los servicios, si le toca a pie, mula, lancha, a ver si llega a algún lado. Sin distribución no hay desarrollo económico y no hay democracia.

Tierra y narcotráfico.

Los narco cultivos, son una perversión del capitalismo colombiano, que terminó por vía ilegal a través del narcotráfico, convirtiéndose en el gran poder de la sociedad. Porque no se puede hacer oídos sordos, ni cerrar los ojos a los vínculos que se han comprobado entre las grandes fortunas del narcotráfico y la política. Uno piensa que la violencia que se vive en nuestro país obedece al despojo de una nueva clase social que se metió a la política y se dedicó a través de la violencia y de la plata a reunir poder, y hoy en día, ¡que susto!, `rio que suena, piedras lleva`. De la financiación de las campañas sabemos que lo hacen a nivel municipal, departamental, y ahora aparece como si también se estuviera haciendo a nivel nacional.  Entonces, aquí hay una perversión del capitalismo bandido, que es el capitalismo del narcotráfico, que da miedo.

Cuando asesinaron a Luis Carlos Galán en 1989, a mí me invitaron a hacer una entrevista en ABC Nigthline, del señor Ted Kopel, y me preguntaron qué había pasado con el asesinato de Luis Carlos Galán.  Yo le plantee algo que sigo creyendo: que había un plan del narcotráfico para tomarse el Estado colombiano, y que el Dr. Luis Carlos Galán, en esa coyuntura, era un impedimento muy grande.  En la entrevista estaba el señor Bruce Bagley, que acaba de ser encausados por lavado de dólares con el señor Saab en Venezuela, y  Bagley, que era en esa época un investigador muy connotado, me dijo: “Usted es consciente que el mercado al menudeo produce 400 mil millones de dólares”, (de la época); y cuando me preguntaron ¿cómo así,  Colombia un narco estado? pues le dije está clarísimo, esos 400 mil millones de dólares que en Estados Unidos nadie los persigue, llegan aquí a fortalecer clanes políticos locales; eso fue lo que nos generó toda esa perversión.  

Sobre el presidente Duque

Miro con preocupación que haya expedido 164 decretos en corto tiempo, y durante toda la demás historia de emergencias en Colombia, se han expedido 200 decretos. ÉL casi llega a la cifra en menos de seis meses, con el Congreso cerrado, sin control político, con los términos suspendidos.  A la Corte Constitucional le tocó sacar un auto, quitándose la suspensión de sus términos, que le había impuesto por norma general en el Consejo de la Judicatura a todas las Altas Cortes, o sea, que el señor presidente, estaba reinando cual emperador, sin control político, y todo el gobierno produciendo normas, no sólo en función de la emergencia, sino en función de un proyecto político que ellos están imponiendo por debajo de cuerda, muy preocupante.

 Aún ahora, la Corte declaró inconstitucional, las celebraciones de las sesiones del Congreso no presenciales, por una razón muy sencilla, presencial es esencial para la democracia. Si los obreros o los médicos pueden ir a trabajar, ¿por qué los congresistas no pueden ir a trabajar?, si es la función de la democracia de nuestro país. No hay vida física sin los médicos, pero no hay vida democrática sin los congresistas. Estamos ante una disyuntiva muy peligrosa, porque se está atentando seriamente contra la institucionalidad democrática, que es la separación de poderes y la autonomía de cada uno de ellos.

Acerca de la desobediencia civil

La desobediencia civil es la que ha movido los grandes cambios de la humanidad. La esclavitud se cayó por la desobediencia civil de los esclavos. Si se mira lo que ocurre en las calles de  Seatle, Oregón, Minessota,  cuando asesinaron al señor Floyd (George), se levantaron en más de 200 ciudades de Estados Unidos, los pobladores de todos los colores, en contra del abuso policial, tratando de rechazar el racismo, y al mismo tiempo, el autoritarismo que lo sostiene.  Colombia tuvo en el mes de noviembre de 2019 un ejemplo muy importante, una gran movilización en términos generales pacífica, con algunos problemas de orden público, pero también de desobediencia civil. ¿Por qué? La ocupación de las vías, los cacerolazos; el 22 de noviembre, cuando se impuso un toque de queda nacional, hubo desobediencia civil contra el toque de queda; la gente salió a marchar en sus mismos barrios.

La realidad es que la desobediencia civil es un derecho constitucional, la desobediencia civil consiste en no levantarse en armas contra el Estado, es una manera de decirle al gobernante de manera crítica e independiente que debe corregir el camino. Entonces soy desobediente civil por naturaleza. 

Autocrítica

La principal autocrítica de esta etapa, viene del proceso electoral anterior. No valoré bien la coyuntura política y pensé que, tratando de mover a la izquierda un poco hacia el centro, podíamos generar una coalición triunfadora, que diera tranquilidad a los grandes poderes económicos del país, pero que al mismo tiempo, salvara el proceso de paz de su destrucción, de quienes lo querían hacer trizas; pero no valoré bien la situación, y no medí cómo la gente asociaba el poco avance económico del Gobierno del presidente Santos,  en el bienestar del diario de la gente y el proceso de paz. Estaba demasiado concentrada en la paz, y no miraba mucho el resto del panorama, porque siempre he pensado que sin paz ningún país puede salir adelante.

No podemos seguir así y pretender ser siquiera país;  por eso, siempre caemos en el intervencionismo de los Estados Unidos, en el seguidismo, lo que diga la gran estrella polar del norte. Entonces, a mí me parecía, que Humberto de la Calle, el Partido Liberal, sectores de izquierda, podían de verdad hacer un gobierno de transición para la construcción de la paz, y que, abriendo los espacios de la democracia, la gente entendería que opciones de izquierda, ya consolidada la paz, eran la salida del país. Pero me equivoqué profundamente, y me parece que el resultado electoral nos mostró, que las votaciones más bajas fueron las de Humberto de la Calle y el Dr. Vargas Lleras, que eran precisamente las dos personas vinculadas al Gobierno de la paz de Juan Manuel Santos, y la gran votación de Gustavo Petro, mostró que la gente es más rápida que uno. Esa es mi autocrítica.

Crítica a Gustavo Petro

Quiero hacerle una crítica a Petro, es que uno no puede hacer todo lo que quiere; tiene que llegar a acuerdos, porque si no se busca un camino que brinde mayores espacios de opinión, la izquierda sola, no va a llegar al poder, y si llega, no la van a dejar gobernar. El tema no es llegar al gobierno, el tema es transformar a Colombia. Entonces, él debe pensar, creo, que las dos metas deben valorarse en integridad y se le debe decir a todos los políticos, ¿cuál es su objetivo: ser presidente, o dejar una huella sobre la vida del diario vivir de la gente, que hoy está sufriendo las duras y las maduras?; porque el desempleo no son cuatro millones de personas, son ocho; porque nuestra fuerza laboral hoy, son cuatro millones de personas menos que lo que era hace un año; hay 8 o 9 millones de personas que no tienen lo suficiente para alimentar bien a su familia.

Vida actual

Estoy fuera de Bogotá, en tierra caliente, sembrando y cultivando la tierra; tengo mis matas de yuca, colinos de plátano, tomates, compost casi listo, y estoy aprendiendo a hacer agricultura, porque uno tiene la responsabilidad de la autoayuda, y vamos a comer de nuestra huerta. La diversidad de la granja campesina es más productiva que la gran agricultura del monocultivo por hectárea, porque respeta la naturaleza, complementa y, además, no mata los polinizadores.

Inversión en Pandemia

117 billones de pesos invertidos son pura paja; ni siquiera metiendo los datos de los bancos alcanza a cubrir esa cantidad. Lo que se ha visto de plata propia, está en el FOME (Fondo de mitigación de emergencias), creado con recursos territoriales, regalías de los fondos destinados a las pensiones, y demás. Sí estaban sobre financiados en algunos casos, pero eso suma por ahí 5,6 billones, lejos de los 117 billones que dice el presidente. Y, de esos, 5,6 es que se han destinado a pagar auxilios de Familias en Acción, de Colombia Mayor, del Bono Solidario;  pero todo eso suma 2,6.

En lo que tiene que ver con los recursos entregados a las empresas para pagar el 40% de un salario mínimo a los empleados de nómina formales, habían destinado 2 billones de pesos, pero ese programa no ha funcionado. Solo a ese programa se presentaron 140 mil empresas, que son medianas y pequeñas, pero el gasto ahí,  aproximado es 800 mil millones de pesos, y aquí pueden hacer algo mejor. Ese auxilio fue demasiado poco, demasiado tarde, porque llegó en mayo, cuando ya se habían perdido 5 millones de empleos.

Sé que el Banco de la República emitió bastante, sé que fueron unos 20 billones de pesos, para prestar de ahí a las empresas. Creo que el Gobierno no ha medido el sufrimiento social y económico del país, y siguen pensando que se va a poder salir de esta pandemia, y de la crisis económica generada, con un poquito más de lo mismo. Un poquito más de Familias en Acción, Colombia Mayor, y 180 mil pesitos aquí y allá.  Creo que se debe hacer un plan de choque que afecte las vidas de las personas. Tenemos 9 millones de personas en estado deplorable, la mitad de la fuerza laboral, la que no está en la formalidad. Creo que el Gobierno debe meterse la mano al dril, para generar empleo directo y dar liquidez.

Propuse que el Gobierno debería conseguir un préstamo del Banco de la República, de esos generosos que hay para la empresa privada, porque si puede emitir para el sistema financiero, también puede emitir para darle plata a la gente, para que pueda comer, para generar empleo y a través de trasferencias del Gobierno central, a los municipios y gobernaciones, para hacer planes de empleo rápido que le den plata al bolsillo de la gente, y que permita hacer obras útiles: lo que tiene que ver con caminos vecinales, mantenimiento de vías, o la cantidad de trabajo de carácter social que se podrían estar implementando, en lugar de enviarle la Policía para imponer toque de queda. Lo que hay, es que formar a la gente para que eduque a sus vecinos sobre cómo mantenerse sanos durante la pandemia.  Se puede pagar y remunerar con salario mínimo legal vigente, más prestaciones. Eso no le costaría al Gobierno más de dos o tres billones de pesos. Creo que hay muchas formas de llevarle plata al bolsillo a la gente que lo necesita. El Gobierno no se ha gastado esa plata; está con la ortodoxia presupuestal, pensando que se le va a salir la inflación*, cuando el país entra es en deflación**.

¿Perseguida?

He tenido ese convencimiento desde hace muchos años. En unas épocas si, en otras no; por ejemplo, en esta última etapa de los perfilamientos, a mí me dijeron que estaba perfilada. Fui a salir del país a una reunión en México, con unos líderes de izquierda de América Latina, que conformamos el grupo de Puebla, y en el aeropuerto, después de haber pasado absolutamente todos los controles, en la puerta del avión, se me apareció un policía a decirme que le entregara mi pasaporte porque yo estaba perfilada, lo que me pareció algo irregular. Gracias a Dios, pasó cerca un personaje de la vida nacional, vino a saludarme, y me sacó del impase; pero la verdad, es que de los derechos de petición que mandé, el único que me preocupó fue uno de la Fiscalía diciendo que yo era un problema de seguridad nacional. Si creo que hay señalamientos, perfilamientos. En la época que estaban exterminando a la Unión Patriótica, a nosotros nos tocó salir del país. Uno siente que saben más de uno, que lo que uno mismo sabe de uno. No es paranoia, pero también hay muchos elementos de juicio objetivos para pensar que a los dirigentes les hacen seguimientos indebidos.

Aspiración presidencial

Está prematuro el ambiente. Se perfilan distintos combos; quiero participar en el proceso de toma de decisiones, creo que me merezco la oportunidad de enmendar mis falencias del proceso anterior, para promover la más amplia convergencia posible, que garantice que las fuerzas que defienden la paz, no vuelvan a quedarse por fuera de la segunda vuelta viendo un chispero.

Hay que ver cómo se desarrollan los temas y las coaliciones, pero mi recomendación, la hice esta semana en una columna: es que se entienda perfectamente que hay gente de centro, de izquierda, y que pueden haber acuerdos. No tiene todo el mundo que pensar igual para hacer una coalición de gobierno; pueden cohabitar distintos, y de acuerdo al distinto peso electoral que tengan; como en España, que está gobernando el PSOE, que es de Centro, y Podemos, que es de Izquierda, y cada cual, de acuerdo a su correlación de fuerzas, maneja unos temas de gobierno.

En España ya hay ingreso básico, pero no solamente para la emergencia, sino de carácter permanente. Mírese la diferencia entre un gobierno de derecha y uno de izquierda, y desde luego, los grandes temas de las relaciones internacionales, de la seguridad nacional, de hacienda pública los sigue manejando el PSOE, que es un partido de centro izquierda. Tenemos que conversar mucho, construir un programa, y ver si se logran unidades de candidaturas, antes de la primera vuelta, y si no, que la primera vuelta, por acuerdo de todos, sea una especie de primarias, con obligatorio cumplimiento de apoyar a aquel que saque la mayoría de votos, para no perder las elecciones como ocurrió la vez pasada.

Cruce con Uribe

Tuve un romance con Álvaro Uribe, era un hombre muy apuesto que declamaba los discursos de Jorge Eliecer Gaitán de manera magistral. Yo lo conocí porque él era el secretario general del Ministerio de Trabajo, y fíjese que a la vuelta de los años, terminé siendo ministra de Trabajo. Los pasajes de la juventud, divino tesoro. Seguí mi camino y él siguió el suyo.

Experiencia de Bogotá

Soy una convencida de que el gobernante tiene que estar al lado de la gente que sufre. Cuando fui alcaldesa de Bogotá, tuve que asumir cosas muy duras. Recuerdo que eran los petardos de las venganzas de los narcotraficantes que mataban a nuestros policías. Me tocó un caso dramático, a las tres de la mañana, de un policía que fue a desarmar un artefacto y se lo explotaron porque era un cazabobos. Yo estaba ahí a las 3:05; estaba en la alcaldía y salí para allá.

Cuando la inundación de Kennedy y Bosa, yo también tuve que ir megáfono en mano, no a pie, sino en lancha, a sacar a la gente que se había quedado en los edificios, porque el agua iba a inundar los segundos pisos, y nos tocó cortar la luz porque era muy peligroso que alguien se fuera a electrocutar.  Recuerdo que debimos bajar a una señora embarazada de un segundo piso a la lancha, para llevarle a salvo. Eso hay que hacerlo no simbólica, sino realmente. El que no está dispuesto a hacer lo que hacen los demás, pues no tiene derecho a gobernar.

Si yo le pido a un equipo de gobierno que se quede hasta las 3 de la mañana, yo también me quedo a trabajar. Cada cual en lo suyo, pero también me quedaba hasta las tres de la mañana. Creo que es una manera de liderar con empatía, que no es lo mismo que liderar desde un programa de televisión. En eso critico al presidente Duque, porque es demasiada exposición unilateral con conversaciones de yo con yo, y muchas menos conversaciones con la gente.  Eso si se le ve a Claudia López, esa empatía de salir a estar codeada con la gente.

¿Qué hubiese hecho como alcaldesa o presidenta?

La primera decisión es saber el impacto de lo que va a pasar. Entonces, cuando usted está hablando de cuarentena, está hablando de frenar en seco la economía, y en un país de tan alta informalidad como Colombia, eso no es con mercaditos; además, el mercadito, falta a la dignidad de la gente. Si por una decisión gubernamental, exigida por una calamidad pública de las proporciones que tenemos, hay que decirle a la gente que se confine en sus hogares, hay que mandarles plata a sus hogares para que pueda hacer el confinamiento, y entrenar rápidamente a los equipos de salud para ir de casa en casa, impartiendo capacitación, información, tranquilidad; no vestidos de verde, sino de blanco, porque la verdad, es que uno no puede reprimir a la gente ni acusarla de indisciplina, cuando hay un problema subyacente de dificultad social profunda.

Entonces, Bogotá es muy rica; Bogotá hubiera podido hacer el ingreso básico, antes que el resto del país; como fuimos los primeros que impusimos la vacuna contra el neumococo y el rotavirus, y el papiloma humano, antes de que lo hiciera la nación; como fuimos los que expandimos la educación gratuita hasta el grado once, antes que lo hiciera el Gobierno Nacional; cuando fuimos los primeros que empezamos a diseñar los indicadores para medir, no sólo la pobreza monetaria, sino lo que implica los determinantes sociales de la salud, y todo el tema del empleo en el índice de pobreza multidimensional. Nosotros hemos hecho un programa social, y ese lo hizo el Polo Democrático Alternativo con Lucho Garzón, y un equipo en cabeza de Carlos Gaviria, Samuel Moreno; estuve yo, que llevé a feliz término y dejamos el mínimo vital de agua potable. Entonces, si se puede, y Bogotá tiene la plata.

 Yo creo que en eso, le hizo falta audacia a Claudia López, igual que al Gobierno Nacional; llegó con demasiado poco, demasiado tarde. Los mercados no son la solución; el ingreso básico de emergencia, lo era; y sólo con las listas de la salud subsidiada,  se podía cotejar con el sistema bancario, porque levantaron la reserva. Para esos efectos, usted puede ubicar los nombres con las cédulas y las cuentas bancarias correspondientes para hacer esos giros en Bogotá. Creo que eso hizo falta, pero debo hacer un gran reconocimiento, porque ha sido muy importante la labor de nuestra alcaldesa, y lo único que a uno le quedan son palabras de estímulo y solidaridad con las dificultades que ha tenido que afrontar, y por la necesidad que tiene la Capital de la República de unirse alrededor de sus autoridades para sacar la ciudad adelante.

Opinión sobre el Decreto 811 de 2020 expedido por el presidente Duque

Es una vergüenza que utilicen una emergencia para seguir empobreciendo lo público en nuestro país.  Ponerse a enajenar en época de crisis económica, cualquier patrimonio público, es un acto que raya en la corrupción, porque desde luego, los precios van a hacer ínfimos. Van a seguir feriando el patrimonio público, como lo hicieron antes, con todas las privatizaciones de las empresas de energía; como han hecho con el sistema de salud, cerrando y privatizando hospitales. 

Si para algo ha servido esta pandemia, es para recuperar lo público, no solamente el patrimonio, sino la defensa de lo que es de todos, y ese decreto que viene, seguramente en desarrollo de uno anterior, que les autorizó a vender las empresas, pues van a hacer lo que querían hacer antes. Eso está en el programa de gobierno del señor Duque, y le hubiera costado mucho más trabajo hacerlo como manda la Constitución.  Entonces, lo que quieren, es saltarse las reglas, y le voy a dar este último dato: Me estoy leyendo el The Code of Capital, y cómo el capital contribuye a crear desigualdad y a concentrar la riqueza. Es a través de esas leyes, que se está creando riqueza en manos de los que ya tienen, quitándole al público, al conglomerado, posibilidades reales de salir adelante. Entonces no; nadie vende el día del afán la vaca que da la leche para el bebé de la familia, así que no estoy de acuerdo con ese decreto.

* Proceso económico provocado por el desequilibrio existente entre la producción y la demanda; causa una subida continuada de los precios de la mayor parte de los productos y servicios, y una pérdida del valor del dinero para poder adquirirlos o hacer uso de ellos.

** Situación de exceso de oferta que puede provocar una disminución generalizada de los precios o una recesión económica.

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