Sxxi.net – EcoSociedad. El meteorólogo Max Henríquez, alerta sobre el proximo Niño, que afectará a Colombia y la región. Para contextualizar veamos lo que esto significa.
Cada cierto número de años, el Océano Pacífico ecuatorial se niega a seguir sus reglas habituales. Sus aguas superficiales se calientan de manera anómala, los vientos alisios se debilitan y toda la maquinaria climática del planeta acusa el golpe: sequías donde no las había, diluvios donde reinaba la sequía, huracanes más violentos, cosechas devastadas, epidemias que brotan al calor de nuevos charcos. Este fenómeno tiene nombre desde hace siglos y, paradójicamente, fue bautizado con la más tierna de las palabras: El Niño.
Del Pacífico a los libros de ciencia
Los pescadores peruanos del siglo XVII fueron los primeros en darle nombre. Notaban que, alrededor de la Navidad, una corriente cálida inusual llegaba desde el norte y hacía desaparecer los cardúmenes de anchoa. La llamaron «la corriente del Niño», en alusión al Niño Jesús. El nombre quedó. Veamos algo de su historia
1888 – 1924 Charles Todd, Norman Lockyer y el meteorólogo Gilbert Walker descubren que las sequías en India y Australia ocurren al mismo tiempo, dando forma al concepto de «Oscilación del Sur».
1969 El meteorólogo Jacob Bjerknes vincula oficialmente El Niño con la Oscilación del Sur, creando el sistema ENOS que hoy usan todos los servicios meteorológicos del mundo.
1982 – 1983 El episodio más destructivo del siglo XX hasta ese momento. Inundaciones, sequías y pérdidas económicas calculadas en miles de millones de dólares en cinco continentes.
1997 – 1998 El «Súper Niño» más intenso registrado. Las temperaturas del Pacífico batieron récords. Fue el primer evento monitoreado en tiempo real con satélites modernos.
2023 – 2024 Regreso de un episodio intenso que convirtió 2024 en el año más caluroso de la historia registrada.
«Entre 1789 y 1793, observadores de la época reportaron graves sequías en Asia, Australia, México y el sur de África. Algunos historiadores sospechan que El Niño pudo haber agravado la hambruna que precedió a la Revolución francesa.»
¿Cómo funciona? La mecánica del calentamiento
En condiciones normales, los vientos alisios soplan de este a oeste en el Pacífico ecuatorial, arrastrando el agua cálida hacia Asia y Australia, mientras en las costas de Sudamérica afloran aguas frías desde las profundidades. Cuando esos vientos se debilitan, el agua cálida «retrocede» hacia América. Las temperaturas superficiales del mar suben, la atmósfera lo percibe y cambia sus patrones de presión y precipitación a escala global: eso es El Niño.
Su contraparte, La Niña, ocurre cuando los alisios se intensifican en exceso y empujan aún más agua cálida al oeste. Ambos fenómenos forman parte del sistema ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), el principal modulador del clima interanual del planeta, con episodios que duran entre 9 y 18 meses.
Actualidad 2026 El planeta en la antesala de otro episodio
Tras dos años bajo la influencia de La Niña, el mundo está atravesando una transición. A partir de marzo de 2026, los datos de la CONAGUA de México y la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration Home) muestran un calentamiento progresivo de las aguas del Pacífico ecuatorial. El sistema ENOS se encuentra actualmente en fase neutra, pero los modelos apuntan con claridad hacia El Niño.
61% probabilidad de El Niño en mayo–julio 2026 (NOAA)
90% probabilidad de condiciones de El Niño en agosto–octubre 2026
4° lugar de 2026 entre los años más cálidos del registro histórico (ene–mar)
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) emitió una advertencia formal a finales de abril de 2026: las temperaturas superficiales del mar están aumentando rápidamente y la mayoría de los modelos dinámicos y estadísticos convergen en el mismo pronóstico. La instauración del episodio se esperaría entre mayo y julio, con una consolidación progresiva hacia fin de año.
Señal de alerta — OMM, abril 2026 La OMM señala un «claro cambio en el Pacífico ecuatorial» y pronostica, con «nivel de confianza alto», la formación de un episodio de El Niño que repercutirá en temperaturas y patrones de precipitación a escala mundial.
Lo que se espera ¿Un «Súper Niño» en camino?
Los investigadores del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM advierten que los modelos sugieren la posibilidad de un episodio comparable a los más intensos de la historia: los de 1982–1983 y 1997–1998. Un «Súper Niño» que alcanzaría su pico máximo entre septiembre y octubre de 2026.
Lo que hace este escenario especialmente preocupante es la sinergia con el cambio climático. Una atmósfera más cálida retiene más vapor de agua: cuando ocurre un episodio extremo de precipitación, hay más agua disponible para precipitar. El calentamiento global no solo amplifica la intensidad del fenómeno, sino que ha alterado ya las «teleconexiones» del ENOS, cambiando dónde y con qué probabilidad ocurren sus efectos.
«Estamos por vivir en 2026–2027 temperaturas muy cercanas a 1.8°C por encima del valor preindustrial. Estamos abriendo brecha. Es un nuevo momento en el sistema climático.» — Francisco Estrada Porrúa, coordinador del PINCC, UNAM
Carbon Brief, con datos de cinco grupos de investigación independientes, estima que la temperatura media global en 2026 podría ubicarse entre 1.37°C y 1.58°C por encima de los niveles preindustriales, situándolo como el segundo año más cálido jamás registrado. Si el episodio de El Niño resulta ser tan intenso como prevén algunos modelos, el récord histórico podría establecerse en 2027, cuando se materialice el desfase de ~3 meses entre el pico oceánico y la respuesta térmica global.
+1.47°C temperatura media global estimada para 2026 sobre niveles preindustriales
+0.3°C calentamiento adicional temporal que podría aportar El Niño en 2027
2027 año en que podría establecerse un nuevo récord histórico de temperatura
Para América Latina —y especialmente para Colombia y la región andina— esto se traduce en mayor incertidumbre sobre las temporadas de lluvias, mayor riesgo de sequías en zonas históricamente afectadas por El Niño, y posibles alteraciones en la disponibilidad de agua para consumo y generación eléctrica. La preparación anticipada no es una opción: es una necesidad.
Fuentes consultadas
Organización Meteorológica Mundial (OMM) · NOAA Climate Prediction Center · CONAGUA / SMN México · UNAM Global / Francisco Estrada Porrúa · Carbon Brief · Wikipedia ENOS World Meteorological Organization
EcoSociedad y Prevención
El concepto de Ecosociedad plantea que los retos ambientales no pueden enfrentarse solo desde la ingeniería o la política de Estado: requieren una transformación cultural que articula los cuatro niveles de la vida humana — el Estado, la comunidad, la familia y el individuo — en una respuesta integrada, interdependiente y sostenida. Frente a un episodio de El Niño como el que se avecina en 2026, esta articulación no es un ideal abstracto: es una necesidad concreta.
Medidas políticas e institucionales
El Estado como arquitecto de resiliencia. Los gobiernos nacionales, departamentales y municipales son los primeros llamados a crear los sistemas, normas y recursos que reducen la vulnerabilidad antes de que el fenómeno golpee.
Sistemas de alerta temprana. Fortalecer redes de monitoreo oceánico-atmosférico y canales de comunicación pública con lenguaje claro y accesible, articulados con el IDEAM, la UNGRD y los entes territoriales.
Planes de contingencia hídrica. Actualizar y activar los planes de ahorro y uso eficiente del agua en sistemas de acueducto municipales, con protocolos claros de racionamiento gradual y protección de cuencas abastecedoras.
Política agrícola anticipatoria. Apoyar a pequeños agricultores con seguros climáticos, semillas resistentes a sequía, créditos contingentes y asistencia técnica en prácticas de agricultura climáticamente inteligente.
Infraestructura verde y adaptativa: Invertir en restauración de páramos, ciénagas y bosques ribereños como infraestructura natural de regulación hídrica; priorizar en los presupuestos de adaptación al cambio climático.
Fondos de resiliencia territorial Crear mecanismos financieros locales para respuesta rápida ante emergencias, con énfasis en comunidades rurales, indígenas y de la costa Pacífica colombiana, históricamente más expuestas al ENOS.
Articulación intersectorial Integrar salud, educación, ambiente y protección social en un único marco de respuesta: El Niño no solo seca los ríos; aumenta la desnutrición, las enfermedades vectoriales y la inseguridad alimentaria.
Medidas sociales y comunitarias
La comunidad como tejido amortiguador Las organizaciones civiles, juntas de acción comunal, colectivos ambientales y redes vecinales son la primera línea real de respuesta. En la ecosociedad, la comunidad no espera la emergencia: la anticipa.
Mapas comunitarios de riesgo Construir participativamente mapas que identifiquen zonas vulnerables, fuentes de agua, puntos de encuentro y familias en condición de mayor fragilidad (adultos mayores solos, personas con discapacidad, niñez).
Redes de economía solidaria Fortalecer mercados locales, bancos de semillas, huertas comunitarias y sistemas de trueque que permitan diversificar la alimentación y reducir la dependencia de cadenas de suministro largas ante sequías.
Brigadas de salud preventiva Organizar brigadas comunitarias que identifiquen y atiendan de forma temprana focos de enfermedades vinculadas a la sequía y al calor: dengue, enfermedades diarreicas, desnutrición aguda en infantes.
Educación climática popular Difundir información sobre el ENOS en formatos accesibles — radio comunitaria, escuelas, iglesias, mercados — adaptada a las realidades locales y en lenguas propias donde corresponda.
Cuidado colectivo del agua Conformar veedurías ciudadanas sobre el uso del recurso hídrico; promover la cultura del agua como bien común, no como mercancía, especialmente en comunidades con acueductos comunitarios.
Apoyo psicosocial colectivo Crear espacios de escucha y apoyo para comunidades bajo estrés climático prolongado: la sequía y la incertidumbre económica generan ansiedad, conflictos y rupturas del tejido social que deben atenderse.
«La resiliencia no se construye en la emergencia: se construye en la cotidianidad del barrio, la vereda y la cuenca. El Niño es predecible; la desorganización comunitaria ante él, no tiene que serlo.»
Medidas familiares y del hogar
El hogar como unidad de adaptación La familia es el espacio donde los efectos del fenómeno se sienten con mayor intensidad y también donde las decisiones cotidianas tienen mayor impacto acumulado. La ecosociedad reconoce al hogar como actor clave, no como receptor pasivo.
Plan familiar de emergencia Definir en familia: rutas de evacuación, punto de encuentro, contactos de emergencia, documentos importantes en lugar accesible. Revisar el plan cuando se anuncien alertas climáticas.
Reservas de agua y alimentos Mantener una reserva de agua potable para varios días, recipientes limpios con tapa, y una despensa básica de alimentos no perecederos, especialmente en familias con niñas y niños pequeños y adultos mayores.
Ahorro y uso responsable del aguaAdoptar hábitos permanentes: reparar fugas, usar dispositivos de bajo consumo, recolectar aguas lluvias, no usar manguera para limpiar. Convertir el ahorro en una práctica cultural del hogar, no solo en crisis.
Huerta doméstica y soberanía alimentaria Cultivar hortalizas, hierbas y plantas medicinales en terrazas, balcones o patios. Reduce la dependencia del mercado, fortalece la seguridad alimentaria familiar y conecta a la familia con los ciclos naturales.
Educación ambiental en casa Hablar con niñas, niños y jóvenes sobre el cambio climático y El Niño con lenguaje apropiado a su edad: no para generar miedo, sino para construir comprensión, responsabilidad y agencia desde temprano.
Apoyo intergeneracional Identificar y cuidar a los adultos mayores y personas en situación de discapacidad en el entorno cercano. El calor extremo y la escasez de agua los afectan de manera desproporcionada; la solidaridad familiar salva vidas.
Medidas personales y ciudadanas
El individuo como agente del cambio La ecosociedad no delega toda la responsabilidad al Estado ni a la comunidad: reconoce al individuo como sujeto político cuyas decisiones cotidianas, sumadas, transforman los sistemas. El ciudadano activo es el núcleo irreducible de la resiliencia climática.
Informarse con fuentes confiables Seguir los boletines del IDEAM, la OMM y la UNGRD. Distinguir información verificada de pánico mediático o desinformación. Compartir datos precisos en redes sociales: la infodemia climática también causa daño.
Reducir la huella de carbono personal Usar transporte público o movilidad activa (bicicleta, caminata), reducir el consumo de carne, disminuir el desperdicio de alimentos y evitar el plástico de un solo uso: cada acción individual alimenta el sistema mayor.
Participación ciudadana activa
Asistir a cabildos, mesas de gestión del riesgo, consultas de planes de ordenamiento territorial. Exigir a los representantes políticos que incluyan la adaptación climática en sus agendas y presupuestos.
Cuidado de la salud preventiva
Durante El Niño aumentan el dengue, las enfermedades gastrointestinales y los problemas respiratorios por incendios forestales. Mantener vacunas al día, eliminar criaderos de mosquitos y consultar ante primeros síntomas.
Solidaridad activa con el entorno Voluntariado en organizaciones de gestión del riesgo, donación a fondos de respuesta, apoyo a vecinos en situación de vulnerabilidad. La solidaridad no es caridad: es el contrato social de la ecosociedad en acción.
Consumo consciente y local Preferir productos locales y de temporada, apoyar economías campesinas y mercados de proximidad. Reducir la presión sobre los sistemas agrícolas durante el fenómeno y fortalecer la economía regional al mismo tiempo.
La Ecosociedad nos recuerda que ningún nivel actúa solo ni es suficiente por sí mismo. Un Estado que planifica sin comunidades organizadas fracasa. Una comunidad sin políticas de apoyo se agota. Una familia sin cultura ambiental repite los mismos patrones. Y un individuo sin estructuras colectivas queda desprotegido. La verdadera resiliencia frente a El Niño es, en última instancia, la construcción de una sociedad que se cuida a sí misma y cuida su entorno — no solo cuando llega la crisis, sino como forma de vida permanente.
Marco de referencia Enfoque ecosocial · UNDRR Marco de Sendai · IDEAM Colombia · UNGRD · OMM · Rainforest Alliance · UNAM PINCC
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