Diálogo urbano–rural para fortalecer la protección de los páramos y la seguridad hídrica regional en Cundinamarca

Corredor de Páramos, un proyecto clave para ordenar el territorio en torno al agua en la Región Central - RAP-E Región Central Densa concentración de frailejones columnares (como palmeras de páramo) en el corredor, con musgo verde y niebla.Foto:Rape

  • Más de 150 representantes del sector público y privado, comunidades campesinas, academia y organizaciones sociales participaron en el encuentro “Hablemos sobre el Páramo”, espacio que impulsa la gobernanza territorial y la adaptación climática en el corredor Chingaza – Sumapaz – Guerrero – Guacheneque.

Sxxi.net-prensa Cundinamarca. En las instalaciones de la Gobernación de Cundinamarca se llevó a cabo el evento “Hablemos sobre el Páramo”, un escenario de diálogo urbano–rural orientado a fortalecer la protección de los ecosistemas de alta montaña y avanzar en la seguridad hídrica regional.

La jornada se desarrolló en el marco del proyecto Ordenamiento alrededor del agua y adaptación climática en el paisaje Chingaza – Sumapaz – Guerrero – Guacheneque, iniciativa estratégica para la conservación de los páramos que abastecen de agua a Cundinamarca y Bogotá.

Cundinamarca lidera diálogo urbano–rural para fortalecer la protección de los páramos y la seguridad hídrica regional
Durante la apertura, la directora de Paisajes de Alta Montaña de Conservación Internacional Colombia, Patricia Bejarano, destacó que el proyecto se desarrolla gracias a una alianza estratégica entre la Gobernación de Cundinamarca, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Fondo para la Vida y la Biodiversidad y la RAP-E Región Central.

Este corredor ecológico resulta clave para más de 10 millones de personas al contribuir al abastecimiento hídrico y a la regulación climática del centro del país.

Dentro de las metas del proyecto se contemplan 800 hectáreas en procesos de restauración ecológica, 180 hectáreas en reconversión productiva, construcción participativa de cuatro Planes de Adaptación Climática, instalación de 32 puntos de monitoreo climático y de biodiversidad, fortalecimiento del Plan de Manejo del Parque Natural Regional Vista Hermosa de Monquentiva y promoción de nuevas Reservas Naturales de la Sociedad Civil ante el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP).

“La gobernanza en los territorios es una fase primordial para lograr resultados en la conservación. Este ejercicio de ordenamiento alrededor del agua y de adaptación al cambio climático nos permite articular los complejos de páramo Chingaza – Guerrero – Sumapaz y garantizar que la protección se dé de la mano de las comunidades”, afirmó el secretario de Bienestar Verde de Cundinamarca, Diego Leandro Cárdenas Chala.

A la fecha se han firmado 98 Acuerdos Voluntarios de Conservación, equivalentes a aproximadamente 590 hectáreas en restauración y 130 hectáreas en reconversión productiva, además de la instalación de 26 puntos de monitoreo en el departamento.

El encuentro permitió el intercambio de ideas y propuestas entre campesinos de la alta montaña, ciudadanos, autoridades, entidades nacionales, academia, organizaciones comunitarias y diferentes agremiaciones, con el propósito de conformar un equipo de trabajo en gobernanza territorial que fortalezca las relaciones sociales asociadas al uso y valoración del territorio.

La jornada incluyó una metodología participativa liderada con intervenciones de actores rurales beneficiarios, entidades públicas nacionales y distritales, así como representantes del sector privado, academia y organizaciones sociales, quienes aportaron compromisos para consolidar un modelo de gobernanza ambiental sostenible.

¿Qué son estos páramos y cómo se relacionan?

Los páramos de Chingaza, Guerrero y Sumapaz forman parte de un gran corredor de conservación en la Cordillera Oriental de los Andes, al oriente y sur de Bogotá. Este corredor se conoce como Chingaza–Sumapaz–Guerrero–Guacheneque (o simplemente Chingaza-Sumapaz-Guerrero), y conecta estos ecosistemas de alta montaña que actúan como una sola unidad hidrológica y ecológica.

  • Páramo de Chingaza: Ubicado al noreste de Bogotá (departamentos de Cundinamarca y Meta). Incluye el Parque Nacional Natural Chingaza (creado en 1977), con altitudes de 800 a 4.020 m s. n. m. Es famoso por sus lagunas (como las de Siecha), frailejones, bosques altoandinos y una biodiversidad única. Cubre áreas en municipios como Guasca, La Calera, Fómeque y Choachí.
  • Páramo de Sumapaz: Al sur de Bogotá (en Cundinamarca, Meta y Huila). Es el páramo más grande del mundo, protegido por el Parque Nacional Natural Sumapaz (también de 1977). Sus frailejones y lagunas regulan el agua de ríos como el Sumapaz y el Pilar. Es clave para la biodiversidad y el suministro hídrico.
  • Páramo de Guerrero: Al norte de Bogotá (principalmente en Cundinamarca). Es uno de los más transformados por actividades humanas (hasta 47% de su cobertura natural alterada), pero vital por su rol en la regulación hídrica. Incluye zonas como Cogua, Zipaquirá y Tausa.

Estos tres páramos (junto con Guacheneque y los Cerros Orientales) forman un corredor continuo de unos 237.000–600.000 hectáreas (según delimitaciones), que suministra agua a más de 10–20 millones de personas en Bogotá, 22 municipios de Cundinamarca, Meta y la Región Central. Casi toda el agua potable de Bogotá proviene de estos páramos (a través de embalses como los del norte y sur).

Importancia clave

  • Fábrica de agua: Son esponjas naturales que capturan lluvia, la almacenan y la liberan lentamente, regulando el caudal de ríos y previniendo sequías o inundaciones.
  • Biodiversidad: Hogar de frailejones endémicos, osos andinos, colibríes de alta montaña (como el Green-bearded Helmetcrest en Sumapaz), humedales y especies únicas de los Andes tropicales.
  • Servicios ecosistémicos: Regulación climática, captura de carbono, protección contra erosión y valor cultural para comunidades campesinas e indígenas.

Amenazas principales

  • Expansión agrícola (ganadería extensiva, monocultivo de papa).
  • Megaproyectos (minería, carreteras, energía, urbanización).
  • Cambio climático: variabilidad en lluvias, aumento de temperatura, incendios (como el de 147 ha en Chingaza en 2025).
  • Presión humana: marginalización de comunidades locales y conflictos por delimitaciones.

Iniciativas y protección actual (2025–2026)

  • Proyecto “Ordenamiento alrededor del agua y adaptación climática en el paisaje Chingaza–Sumapaz–Guerrero–Guacheneque”: Lanzado en agosto 2025 con +$12.320 millones (MinAmbiente, Gobernación de Cundinamarca, Conservación Internacional, RAP-E Región Central y otros). Incluye:
  • Restauración de 800 ha de páramo, bosque andino y humedales.
  • Reconversión productiva sostenible en 180 ha.
  • 32 puntos de monitoreo de clima y biodiversidad.
  • Beneficia a 11–14 municipios de Cundinamarca y Bogotá.
  • Proyectos anteriores: Como el “Proyecto Páramos” de la EAAB (Empresa de Acueducto de Bogotá), el GEF Alta Montaña (2015–2020) y el Corredor de Conservación (desde 2007–2009), enfocados en restauración, reconversión productiva y participación comunitaria.
  • Planes de manejo: La CAR (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca) tiene planes específicos para cada complejo (Guerrero, Chingaza, Cruz Verde–Sumapaz).

En resumen, este corredor es el corazón hídrico de Bogotá y la sabana: protegerlo no solo salva biodiversidad, sino que garantiza agua para millones. Con el cambio climático acelerándose, iniciativas como la de 2025 son clave para adaptar comunidades y ecosistemas.

CLASIFICADOS

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*