Convivencia entre vecinos

Respetar los derechos de cada uno y cumplir nuestros deberes, un propósito para la sana convivencia. Foto: Cottombro-S

Por: Anita Torres

Sxxi.net-Bogotá. Los problemas de convivencia son usuales en las comunidades, en especial, cuando nuestros vecinos son irrespetuosos, no les importa incomodar a los demás, transgreden las normas y se niegan a reparar los daños o molestias que causan.

Los hechos

Este fin de año salí de Bogotá a una ciudad intermedia de tierra caliente a pasar vacaciones en un conjunto habitacional, para desconectarme del estrés de la  Capital, botar el frio, y pasarla bien; sin embargo, estuvo a punto de arruinarse esta temporada que debía ser de placer.

El ruido

El alboroto provocado por mis vecinos el 24 de diciembre era infernal, distinto a como es ahora, después de tantas campañas en Bogotá. La quema de pólvora fue descomunal.  Casi no nos veíamos con quien estaba al frente en razón a la nube blanca que emanaba de los artefactos pirotécnicos, desde todas las casas, acompañada del olor a pólvora que ocasionó, a más de uno, malestar y tos. Sentí tristeza por los perros que ladraban aterrorizados y por los pájaros que habitan la zona protegida del sector.

Aunque no somos rumberos, el 31 nos vimos obligados a sumarnos al ruido, por supervivencia, haciendo nuestra propia fiesta que se extendió hasta las 2 a.m., un tiempo, digamos prudencial, para que todos nos fuéramos a dormir, pero no fue así…  Una familia siguió en la algarabía a todo volumen, hasta muy entrado el día (primero de enero), cantando y gritando ¡guepaje!, mientras los demás, aburridos, sin haber podido descansar, tratábamos de hacer el día amable con un café.  La celebración terminó a las 11 de la mañana.  ¡Al fin silencio!

Las heces de los animales de compañía

Algunos invitados de los dueños de los predios aledaños llegaron con perros que soltaron sin problema y sin supervisión, para que hicieran sus necesidades en donde quisieran y justo le tocó a mi propiedad. 

Al ver tal grado de irresponsabilidad y corroborar que dejaron excretas correspondientes a su tamaño, tomé aire, me llené de paciencia, y amablemente pedí al vecino que las recogiera.   A regañadientes salió a hacerlo, pero solo recogió las del pequeño, alegando que las grandes no eran de su perro.  Entonces, le dije: “Siempre es así. No sé por qué tienen perros grandes si luego no quieren recoger sus excrementos”. Insistí en mi cometido y lo hizo, pero balbuceando entre dientes y con la peor actitud.  En síntesis, en mis vacaciones en las que pensaba estar en paz y feliz me gané un enemigo.

El humo

Como si fuera poco, otro invitado, parecía chimenea fumando cada 5 minutos, y todo el humo se entraba a mi casa, obligándonos a ser fumadores pasivos que, por lo que se sabe, tiene las mismas implicaciones para la salud de quienes lo hacen.  Tampoco puedo olvidar a quienes consumían marihuana sin comprender que el humo de la hierba a muchos molesta y que algunos quedan medio trabados e indispuestos por el olor. ¡Qué vacaciones!

Normatividad

Ante tal experiencia aleccionadora y siendo la norma una herramienta fundamental en la regulación de nuestras acciones para tener una sana convivencia y evitar sanciones económicas, me permito recordárselas a quienes acostumbran a violarlas o por desconocimiento actúan incidiendo de manera negativa en la vida, la salud y la tranquilidad de los demás miembros de la comunidad.

Sobre el ruido. Código Nacional de Policía Artículo 33.

En habitación urbana o rural son hechos perturbadores o afectan el sosiego los siguientes: Sonidos o ruidos en actividades, fiestas, reuniones o eventos similares que afecten la convivencia del vecindario, cuando generen molestia por su impacto auditivo, en cuyo caso podrán las autoridades de Policía

  1. desactivar temporalmente la fuente del ruido, si el(a) residente se niega a desactivarlo.
  2. Multa para quienes incurran en hacer sonidos que generen molestia por su impacto en fiestas, reuniones o actividades privadas; dieciséis (16) salarios mínimos diarios legales vigentes (smdlv) y disolución de la actividad.

Sobre el excremento de animales de compañía

El Código de Policía de Colombia señala en el numeral 3 del Art, 124 que omitir la recogida de excrementos de animales por parte de propietarios o tenedores, dejarlos abandonados en el espacio público o áreas comunes después de recogerlos acarrea una multa de $104.164 pesos. Ahora bien, la ley 746 de 2002 añade que la multa se puede incrementar si hay desobediencia, resistencia, desacato o reiteración del comportamiento contrario a la convivencia.

El humo

Fumar cigarrillo no está prohibido en Colombia, la marihuana tiene regulación, pero las personas que no fuman pueden acoger recursos legales para apelar en caso que se sientan incomodadas o afectado su estado de salud, y los usuarios del cigarrillo o la hierba, deben respetar que los vecinos no quieran participar de su práctica.

Así las cosas, los no fumadores tienen estos derechos

1-Respirar aire puro libre de humo y derivados

2-Protestar si se fuma tabaco y derivados en sitios prohibidos y exigir al dueño del negocio que ordene suspender el consumo de inmediato.

3-Exigir ante la autoridad competente la defensa de sus derechos como persona no fumadora.

4-Exigir publicidad masiva de los efectos nocivos y mortales del uso de tabaco y derivados y la exposición al humo.

5-Informar a la autoridad competente el cumplimiento de la ley.

Finalmente, conocer la norma, acatarla, respetarla y cumplirla plenamente, contribuye a la buena convivencia entre vecinos.  Recuerde: el ruido, las heces de su animal de compañía y el humo son solo suyos.

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