La caricia de la Tierra

Múltiples son las bondades de practicar este fácil y económico ejercicio que te conecta con la energía vital.

¿En qué consiste el Grounding?

Se refiere al contacto directo de la piel con la superficie de la Tierra, caminando descalzo sobre hierba, tierra o arena, entrando en contacto con su energía a través de los pies.

¿Cuál es la explicación?

Los científicos han demostrado que los humanos somos seres eléctricos y que nuestro cuerpo actúa como antena, captando y emitiendo energía. En tal sentido, si tenemos un desequilibrio entre iones positivos y negativos se generan problemas de salud.  Así mismo, sentir cansancio y tener poca energía, puede deberse a una pérdida de electrones y falta de conexión con la tierra.

Causas del desequilibrio

Pueden ser muchas: alimentación inadecuada, contaminación del aire, los químicos que usamos cotidianamente para casi todo, estar en constante contacto con dispositivos electrónicos, el mal manejo de las emociones y el estrés, pueden ser artífices de este desbalance.

¿Cómo opera el Grounding?

La Tierra cargada de electrones los aporta y estos son absorbidos por los pies descalzos eliminando los radicales libres y recibiendo un poderoso efecto antioxidante.

Innumerables investigaciones corroboran el beneficioso efecto de este sencillo ejercicio en el que la energía de la Tierra contribuye a bajar la inflamación de todo el cuerpo, condición de salud que incide en la gestación de enfermedades graves como el Alzheimer, la  diabetes, artritis, enfermedades cardíacas, asma, entre otras.

Así lo señalan los investigadores James L Oschman, Gaétan Chevalier y Richard Brown en un trabajo publicado por Dove Medical Press Limited: “La puesta a tierra parece mejorar el sueño, normalizar el ritmo de cortisol diurno y nocturno, reducir el dolor, reducir el estrés, cambiar la activación del sistema nervioso autónomo de simpático a parasimpático, aumentar la variabilidad de la frecuencia cardíaca, acelerar la cicatrización de heridas y reducir la viscosidad de la sangre”.

Otro aporte del Grounding es permitir descansar los pies, evitando la presión del zapato, también la humedad, estimulando y fortaleciendo a la vez, los músculos atrofiados de los tobillos y pies

¿Cómo debe practicarse el Grounding?

Lo ideal es caminar por lo menos durante 30 minutos sobre hierba, tierra, arena, o en la playa, tocando el mar, en lo posible, porque el agua salada es un buen conductor.  El ejercicio no tiene el mismo resultado si se camina sobre plástico, vinilo, asfalto, o madera porque son aislantes.

¿Qué hacer en ambientes cerrados?

Puede poner en contacto sus pies con elementos elaborados en acero, poner la mano en el grifo, o utilizar productos de conexión a tierra como alfombras de Grounding que se pueden usar mientras trabaja o duerme.

«Voy a la naturaleza para ser aliviado y sanado, y para poner mis sentidos en orden».  John Burroughs

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